El pasado 30 de Junio de 2015 se desarrolló uno de los primeros pilotos de uso de voto electrónico en Chile en elecciones públicas. La razón fue una consulta ciudadana realizada por la municipalidad de Buin para la elección de proyectos que la municipalidad financiaría a posteriori (Proyectos Participativos 2015).

En el proceso participaron 1250 personas, teniendo una opinión mayoritariamente positiva sobre el proceso, destacando su rapidez y sencillez.

Las máquinas y la puesta en marcha fue llevada a cabo por la empresa Gouvernance, filial en Chile de la empresa internacional Smartmatic, presente en muchas elecciones con uso de voto electrónico a través de todo el mundo. En particular, este uso de voto electrónico no constituyó gasto alguno para la municipalidad de Buin, debido a que el alcalde autorizó realizar un ensayo sin costo ofrecido por la empresa en cuestión.

Me gustaría centrarme en dos puntos importantes: la máquina utilizada y el hecho de dejar en manos privadas una elección pública.

  1. Máquina utilizada: para la elección mencionada se utilizó la máquina Smartmatic SAES-3377, la cual cuenta con una pantalla táctil donde el votante marca su preferencia. Luego se imprime una papeleta con su selección, además de guardar la preferencia en una memoria interna de la máquina. La papeleta debe depositarse en la urna correspondiente. Al final del día, la máquina envía su información a un centro de cómputo centralizado, además de poder imprimir un registro interno de los votos de la máquina específica. Según palabras del propio fabricante, la seguridad del dispositivo recae en que “registra los votos con llaves de encriptación más largas que las utilizadas en servicios de banca electrónica, y lo realiza en 7 distintas ocasiones, lo que cualquier inconsistencia sería evidente. Similares llaves de encriptación se utilizan para proteger la transmisión de los votos”. Lamentablemente no existe una especificación técnica más detallada del hardware y software utilizados para poder analizar detalles sobre su real seguridad y que manera tiene para defenderse a posibles ataques que se le puedan realizar. Desconozco además si el software/hardware utilizado está disponible de manera libre o se mantiene oculto, al menos en la página oficial no está disponible. Si bien esto no es un problema, sí es mucho más deseable poder analizar de manera íntegra tanto el software como el hardware que utilizan las máquinas de votación electrónica, ya que “seguridad por oscuridad” es un concepto altamente refutado desde hace ya varios años. Me gustaría enfocarme en un aspecto positivo de esta máquina, que es el hecho de imprimir una papeleta que el propio votante puede verificar y luego depositar en una urna. Esto permite aumentar la transparencia del proceso y los votantes están seguros, que a pesar de alguna falla del proceso electrónico, siempre existirá un respaldo físico de su selección. Esta funcionalidad es conocida como Voter-Verified Paper Audit Trail, la cual ha sido altamente aprobada por la academia y expertos del tema como medida de contención a la hora de utilizar votación electrónica, ya que aun no existe un sistema perfecto y que pueda prevenir en un 100% algún ataque hacia el sistema electrónico.

  2. Empresa privada a cargo de elección pública: este es un problema más de fondo, que espero no se repita en futuras elecciones públicas, que es el hecho de dejar en manos privadas llevar a cabo una elección pública. Si es que organismos de Estado empezarán a adoptar votación electrónica, es necesario que un propio servicio estatal (autónomo del gobierno de turno) sea el responsable de llevar a cabo la elección, lo que implica realizar el desarrollo de hardware y software desde el mismo Estado. El objetivo de esto (más que el hecho de ponerse paranoico sobre que organismos privados manejen elecciones que resultarán en las autoridades de un país y que puedan tener intereses creados), es el hecho que una elección pública es un proceso ciudadano, y como tal, son los propios ciudadanos quienes deberían llevar a cabo dicha labor, y es a través del Estado en que los ciudadanos hemos acordado realizar las labores públicas que nos atañen a todos nosotros. Si es que vemos como “normal” que empresas privadas sean las que operen nuestras elecciones (prestando software y hardware para dicho propósito), cada vez la ciudadanía perderá poder sobre las elecciones populares, alejando cada vez más la política (todo lo que engloba, antes, durante y después de las elecciones) de la gente “común y corriente”.

Fuentes:

  • Noticia sobre proceso eleccionario en Buin, junto con vídeos en medios de comunicación informando sobre la adopción de votación electrónica: http://www.gouvernance.cl/?p=486
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